Día Mundial del Autismo

Recuerdo cuando me lo pusieron en mis brazos
por primera vez, esos ojazos con unas pestañas imposibles, y que pensé que
nunca más podría separarme de él. Así conocí a quien me ha enseñado tanto.


#DiaMundialAutismo

Hay muchísimos recuerdos que quedan en las retinas, la mayoría coinciden con los que todos tenemos de nuestros hijos, esas pequeñas joyas capaces de sacar lo mejor y lo peor de nosotros mismos.

Luego hay otros recuerdos que, en retrospectiva,
te das cuenta de que eran transcendentales: como aquella tarde en su cuarto
cuando tenía 18 meses cuando le estás indicando con el dedo que coja una
pelota. Y no mira el dedo. Ni la pelota.

Aquella mañana soleada en la que te coge de la
mano y, sin decir nada, te lleva a la cocina, te hace cogerle en brazos, te
toma la mano de nuevo y te indica que le des un vaso

Recuerdas esos momentos tediosos,
interminables, en los que tu peque está en el parque con mil juguetes y decenas
de niños, pero solo le entretiene darle vueltas a la rueda de un carrito de
bebé

Te viene a la cabeza aquel día en el que la
profesora te dice que tu hijo no atiende a órdenes e, ilusa de ti, le dices que
tú le pides las cosas por favor, sin llegar a entender muy bien dónde estaba el
problema

Un día te das cuenta de que ya puedes secarte
el pelo dentro de casa, o poner la aspiradora y usar la batidora. Cosas que
llevabas tres años sin hacer para no provocar el terror en él.

Recuerdas cuando lees ese papel. El papel. Con
una línea que reza:

Diagnóstico: trastorno de espectro autista.

Piensas en aquel día de Reyes en el que sale
de su cuarto, entra en el salón lleno de globos y regalos y se da la vuelta sin
más, pidiendo crepes con dulce de leche.

También piensas en la cantidad de veces que no
has podido entrar en casa de unos amigos que celebraban un cumpleaños porque él
lloraba aterrado solo con pensar en cruzar el umbral

Pero, cómo no, también evocas con ternura
aquel día que, con cinco años, se tiró por primera vez de un tobogán, y que su
arrojo te inundó los ojos de emoción

Ese momento en el que, muy extrañado, se giró
y te preguntó «¿por qué me tiras agua?» y tú piensas con regocijo que
acaba de crear él solo una frase, con intención comunicativa

Ese día inolvidable en el que entras en la
pista de equitación y lo ves regio, soberbio, inalterable, subido a su caballo.
De pie. Con un equilibrio envidiable

O qué decir de aquel día en el que te mira por
primera vez. Te está mirando. Tiene cinco años y te mira a ti. A la cara. Y, de
repente, te abraza. Un segundo. Retenido para siempre en la memoria.

Recuerdo emocionada cómo, en medio de una
crisis, me arrebata el teléfono para hablar con mi interlocutor. Y mantiene con
él una conversación natural, fluida, con preguntas y respuestas. Tiene siete
años.

Y hoy, 2 de abril, #DiaMundialAutismo, pienso
que tengo un niño cariñoso, inquieto, provocador, dulce y enigmático que hace
que cada día a su lado sea un día lleno de descubrimientos y aprendizajes
únicos

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3 comentarios

  1. Extraordinario tu día día con tu hijo, sin una verdadera bendición, donde nos enseñan por sobre todas las cosas el nivel de inocencia y su transparencia emocional, es descubrir en ellos lo importante de la vida, porque eso son “VIDA” de él te enganchas cada día y creces y creces como ser humano, bendiciones 🙏😘

    1. Muchas gracias, Milagro. Es verdad que con ellos cada día es una sorpresa que puede llevarte a sitios totalmente insospechados

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