Campeones

Muchos de vosotros me recomendasteis ver la película “Campeones”. Gracias a un buen amigo ya la he visto. He llorado. Lo he hecho varias veces (llorar) a lo largo de la peli. No me voy a meter en el jardín de la nomenclatura: son campeones, sin más.

Evidentemente tienen unas características físicas, psíquicas, neurológicas, emocionales y/o sociales que los hacen diferentes a los que no las tienen; lo que les causa dificultades en su día a día. Superar eso ya les da el título de campeones.

La primera imagen que me ha hecho llorar ha sido cuando aparece el equipo de baloncesto en conjunto. Lo representan como algo grotesco, torpe, cómico. Vaya por delante que esto no es una crítica de cine, sino de cómo me he sentido yo. La peli me ha encantado.

Mis lágrimas eran al pensar en mi peque, y el ser consciente de que quien no vive con alguien así la primera impresión es de “y a este qué coño le pasa”. Porque el afecto, aprecio y amor se les toma después. Es al revés que con personas que no padecen estos trastornos o retrasos

‏Esas personas especiales te van enamorando porque son puros y su entrega es incondicional. Pero de entrada su aspecto y reacciones provocan rechazo, tal vez porque no sepamos cómo actuar ante personas que son naturales y espontáneas 🤷🏼‍♀️

Hoy he conocido a @KonTenCiosa. Ambas comentábamos que a fuerza de tratar con este tipo de personas especiales te salía natural el trato con ellos y sus peculiaridades no llegaban ni a llamarte la atención.

Otro momento que me ha he hecho llorar es el del autobús. Parece una licencia del director o guionista, pero no. Un viaje en autobús puede llegar a ser molesto para todos. Me resulta más verosímil que el del avión que aparece casi al final. Demasiado idílico.

Iba a escribir el momento emocionalmente más impactante para mí, pero supondría revelar un hecho muy relevante y no quiero desmontar la película.

Solo diré que no son ciudadanos de segunda. No son los restos de la sociedad. Son nuestros amigos, vecinos, familiares. Nuestros

Podría pensarse que estas situaciones las viven otros. Discrepo. Y no porque mi hijo sea autista. Discrepo porque en el ascensor veo a un chaval con parálisis cerebral, en el tranvía a un mozo con síndrome de down o en la piscina un tío con frágil X.

Y si los veo y me relaciono con ellos significa que forman parte de mi vida, y de cómo reaccione puede depender el día que tengan esas personas. Pueden ser compañeros de clase de mis hijos. Pueden ser los hijos de mis compañeros de trabajo.

Si todos tuviéramos normalizado su trato, su presencia, sus reacciones, tanto ellos como nosotros viviríamos mejor. Ellos no se sentirían molestos con actitudes que no pueden cambiar, nosotros no nos sentiríamos violentos por sus gritos, golpes o besos desmedidos ¿Qué es ser normal? ¿Es normal gritar durante dos horas de vuelo porque estás nervioso? ¿Es normal gritar durante dos horas de un partido de fútbol en el que no juegas? ¿Qué comportamientos sociales están admitidos y cuáles no? ¿Por qué? ¿Me ayudas a cambiarlo?

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