Amenazas

 

 A raíz del detenido de hoy, en casa hemos estado hablando de las amenazas. A mi niña últimamente le ha dado por amenazarnos de muerte, así que he aprovechado la ocasión para preguntarle qué entiende ella por amenazas:

– Es cuando le dices a alguien algo que no vas a hacer.


Y no le falta razón, porque la amenaza lo que
pretende realmente es alterar el ánimo de alguien, causándole un temor sobre un hecho futuro e incierto que afecte a sus bienes y/o persona, o el de otros con los que esté íntimamente vinculado.

Dentro de las amenazas hay una gran tipología
y las penas van en función de su gravedad, si son o no condionales, el tipo de mal que anuncian, si se ha cumplido el objetivo, del autor y de la víctima.

Todos conocemos la más usada, y preferida de
mi tierna retoña “te mataré”.

Pero incluso la más básica puede tener
matices, pues no es lo mismo decir “qué asco de guisantes, mamá, te voy a matar” que “la próxima vez quiero judías verdes o te mataré”. Porque la segunda es condicional, lo que conlleva una pena mayor.

Si además consigue su propósito y evita que yo
vuelva a hacer guisantes lo que me resta de vida, supondría una pena aún mayor.

Si me deja una notita escrita o alguna otra
misiva con su amenaza la pena también aumenta

Otra modalidad que le he visto utilizar a mi
niñita es decirle a su hermano “dame tu kinder o le digo a mamá que has roto sus auriculares”. Es lo que toda la vida de dios se ha llamado chantaje. Menos mal que su hermano es inmune a él.

Y dentro del chantaje hay una variante un poco feota, que es la de amenazar con revelar datos personales o íntimos desconocidos y que supondrían un marrón que se supieran. Como “déjame jugar con tu robot y no digo en el cole que te comes los mocos”. Esto es inventado, eh.

En función del autor o víctima se preven
ciertas agravantes por las relaciones personales existentes entre ellos, para el supuesto de que se amenace a algún grupo étnico o raza… jardín en el que mi peque aún no se ha metido

Podría parecer que no son más que palabras y que las palabras se las lleva el viento, pero si consiguen alterar el ánimo de una persona es que están coartando su libertad, y eso no se hace.

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